Tira la caja

He descubierto recientemente que tendemos a guardar cosas que ya no queremos tener, pero que por miedo, pena, o simple sentimiento de pertenencia, no queremos deshacernos de ello. Incluso cuando la persona que nos lo regaló, prestó, dejó o a la que se lo robamos (oh yeah) ya no esté con nosotros. Evidentemente, este descubrimiento me ha llevado a una conclusión: somos gilipollas.

Sí, sí, también.

Sé que guardas ese peluche que te regaló tu primer novio, o las entradas de la primera película que viste cuando te fuiste a Madrid, el disco en el que está la canción con la que perdiste la virginidad, la pulsera de tu ex mejor amiga o aquella notita con unos labios rojos que te regaló tu compi de la facultad.

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