Lara y las muñecas

Hasta los doce años (aunque no admitiese tanto tiempo), Lara había tenido cientos de Barbies. Las miraba en la estantería, lo preciosas que eran, lo perfectas que parecían llenas de plástico.

barbie_ken

Y ahora que, con veintiséis, ya se había operado los pechos y la nariz, que se teñía el pelo desde hace quince años, que con lo que ganaba poniendo copas subida en unos tacones tres noches por semana le daba para vivir el mes entero, y que ya no le quedaba más sitio para guardar zapatos en el armario, ahora, cuando ya había probado todas las drogas, cuando se miraba en el espejo y la misma muñeca de Mattel le guiñaba el ojo, si no lo hacía el último futbolista con el que hubiera dormido, cuando le quedaban siete de (sus diez) uñas de porcelana, justo ahora había decidido que quería jugar con las muñecas.

Lo malo era que, según el asqueroso palito que sotenía entre las manos, ya no iban a ser suyas las muñecas de su casa.

Deja un comentario