Cruza el puente

Hace un par de semanas compartí con vosotros reflexiones sobre quererse a uno mismo,  amarse, respetarse, aprender a convivir contigo pero sin dejar de Trabajar en ti. Son muchas las palabras de apoyo que me han dado en respuesta, miles de visitas y personas que lo han compartido. Algunos lo han hecho en público, otros en privado, pero todos igual de importantes. Y por eso lo primero que quiero es daros a vosotros las gracias.

Lo cierto es que me sorprendió que llegase a tantas personas. Y me gustaría agradecer las respuestas tan maravillosas que me habéis dado, con el corazón en la mano, y de manera tan sincera.

Supongo que esa es la clave, la sinceridad. Y hoy quiero volver a sincerarme con vosotros.

Cruza el puente

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Una de las cosas que más me ha costado aprender en mi vida es que hay personas que no te hacen bien, o al menos no todo el tiempo. Puede que lo intenten, puede que quieran dar lo mejor de ellas, pero simplemente no son buenas para ti.

A veces son las personas correctas en un momento determinado, pero pasado ese tiempo, no es honesto seguir creyendo que siempre estarán ahí. Y ojo, que es normal, que pasa siempre, todo el tiempo y a todo el mundo. La cuestión es saber identificar cuándo sucede.

No hablo sólo del amor, no sólo las parejas pueden ser perjudiciales para uno mismo. Hay amigos, vecinos, familiares, compañeros de trabajo o simples conocidos, que sin saber por qué, nos hacen daño o nos hacen sentir culpables porque ya no tenemos la misma relación que teníamos antes.

La gente cambia, la vida cambia, sería muy tonto por nuestra parte pensar que el resto de nuestra vida vamos a tener los mismos amigos, pareja, etc que desde los ¿5, 15, 25 años?

Sé que vais a pensar que es muy egoísta pero… alejaos de ellos. Préstasela si de verdad necesitan tu ayuda, pero no te impliques demasiado cuando ya no hay dónde, no caigas en una espiral de la que no puedas salir. Porque luego os sentiréis culpables cuando veas que, haciendo lo mismo, no sentís lo mismo que antes.

Yo no sé cómo sois vosotros, pero de mí os diré que soy el tipo de persona a la que le cuesta decir ‘Oye eso no me ha gustado’ a un amigo, por ejemplo, porque creo que tenemos que apoyarnos unos en otros y bla bla bla. Al menos así era ¿y qué ganaba? que cuando llegaba a un punto determinado, explotaba, sin ser justo para la otra persona, porque probablemente fuese una estupidez, ni tampoco para mí, porque no me sentía bien conmigo misma.

Y al final, tienes que aprender a cruzar puentes, o a dejar que los demás lo hagan. No busques a quien no te busca a ti, no merece la pena. La meta es sentiros bien con vosotros, estar en equilibrio con los demás.

No permitáis que los demás os hagan sentir mal porque ya no queréis lo que queríais antes. Si te dicen algo que te duele, sincérate, no te vengues. No se la guardes y a la próxima se la devuelvas, no eres el/la protagonista de un culebrón que vuelve para arrebatarle su vida a alguien. Anda ya. Eso sólo pasa en los culebrones, bueno, y si eres como el Pequeño Nicolás igual te sale eh, pero esa no es la meta.

Sé sincero contigo mismo, honesto. Si hay algo que te duele o que te molesta házselo saber a quien lo ha hecho, si te quiere de verdad, si la relación que tenéis es sincera, lo entenderá, y no volverá a repetirlo. Más o menos.

Tal vez a la primera no cambie su comportamiento de manera radical, después de todo no somos nadie para pedirle a otro que cambie por nosotros simplemente porque nos molesta algo de su personalidad. Pero si de verdad le importas, llegaréis a un acuerdo, a un lugar en el que ambos os sintáis cómodos.

Tengo una amiga que vive muy lejos. Tuvimos relación por carta, por sms, hablábamos por teléfono a todas horas, luego llegó whatsap,… pero ella no se sentía cómoda y yo tampoco, y aunque nos ha costado muuucho tiempo encontrar un equilibrio, parece que por fin lo tenemos y nos sentimos bien las dos. Olé por nosotras dos, pero eso lamentablemente no siempre pasa.

Hay personas a las que no se les da bien pedir ayuda. A mí no se me da bien, me cuesta decirle a alguien ‘Necesito verte porque no estoy bien’. Pero tienes que aprender a hacerlo, aprender que los demás no están en tu cabeza, que tienes que ser sincero y explicar cosas. A quien debas y cuando debas, pero para averiguarlo no tienes más que empezar a hacerlo, a ser tú mismo y sentirte bien, y quien te siga en ese juego será quien merezca la pena seguir entre tus ‘intocables‘, como dice esta chica.

Quered a quien os quiera, y guardad siempre buenos recuerdos de los demás con los que habéis sido felices, pero seguid adelante y asumid que la vida cambia, que la gente cambia, y tu eres la primera persona que lo hace.

Enfréntate a los demás cuando necesites hacerlo, pero si no simplemente (y eso sí que me ha costado sangre, sudor y lágrimas aprenderlo) déjalo ir. Abridles las puertas, dejadlos que crucen el puente. Oye igual vuelven eh, si merecen la pena esas personas probablemente sean ellas quien vean que lo necesitan, y que te necesitan a ti. Y si no…

Deja ir las cosas malas o las que ya no te hagan sentir bien, porque es eso simplemente, querer estar bien.

Y tú te lo mereces.

Ya sabes a qué me voy a dedicar este año, qué estoy haciendo

¿Y tú?

Trabaja en ti, que es lo único que merece la pena.

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